¿Qué es el FOTT?

Miembros de honor

Director ejecutivo

Colaboradores y
Patrocinadores

El emblema

 

 

Emblema

Nuestro logotipo es un anagrama tenuemente inspirado en un poema ultraísta del poeta Juan Larrea (Bilbao, España, 1895- Córdoba, Argentina, 1980), donde el título visual del mismo está compuesto por una serie de figuras geométricas que representan un ala, una ola y una vela. Larrea, en palabras de Luis Cernuda citadas por Luis Felipe Vivanco, afirmó la significación de la poesía por encima del poeta, como parte de una fuerza comunicativa, cósmica, transfronteriza, nómada, posneolítica, diríamos aquí.

En el Prologo Del Autor que el propio Larrea escribe para Versión Celeste, dice el poeta hablando de sí mismo, en tercera persona, “tras un tercio de siglo cree ahora saber quien esto escribe que en lo subterráneo del fenómeno latía cierta razón determinante más honda y valedera. En su impulso incoercible hacia una universal e intrínseca allendidad, la conciencia poética del autor tenía que desprenderse de su mundo o matriz de origen así como de su cultura, uno y otra correspondientes a situaciones espacio temporales del lenguaje o Verbo.” Nuestro poeta homenajeado, profeta de la allendidad, es un avanzado de este mundo, que tal vez venga, donde cuenten más los individuos, por encima de naciones, credos, fronteras, y donde uno pueda elegir su lugar de vida, de trabajo, de compromiso de deberes y derechos, de estudio, y hasta de lengua, como en el caso de Larrea.

Entre los dos continentes está el mar, Thalasa, el camino sin fin entre mundos. Dice una de las estrofas del poema de Larrea,

Ala ola y vela
dan al viento las triangulares lonas
y la gaviota luna
es una coma

Pero inspiración de Larrea se invierte ahora, de modo que nuestro grafema iconográfico, en un giro de su eje de 45º, merece o añade otra explicación a la expuesta. Los dos triángulos o velas enfrentadas en uno de sus ángulos son las representaciones de Europa y África, pero la larga coma en el medio es, en realidad, también, una luna, reflejada sobre la corriente del estrecho. La luna es ahora una ola; el estrecho, un pasillo, el corredor de una casa común. Así el diseño moderno se convierte en el más antiguo. La luna atravesando el triángulo es el símbolo de Isis, de Astarté, de Tanit, la diosa tutelar y Dama de Cartago, la Quart Hadast, la ciudad nueva en África pero también en España. Las dos Cartagos separadas por el mar, cuando la luna es ahora una nave. Ellas insinúan nuestro encuentro iluminados por la tradición de la Diosa Blanca de Robert Graves, que no es otra que nuestra Dama de Elche, o la de Baza, la Gran Dama Oferente del Mediterráneo.

Finalmente, en cuanto a los colores, el triángulo rojo rinde homenaje a los españoles prisioneros en los campos de concentración alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, pues obligados estaban a llevar sobre su pechera un triángulo rojo con una S superpuesta. El verde es la esperanza y el color preferido por el mundo árabe. Los lunares evocan la tradicional mrasha magrebí. El naranja de la ola, pañuelo, gaviota o virgulilla de la letra eñe, alude a los imborrables atardeceres del sol poniente contra el estrecho, rumbo a América.

El conjunto, aislado, imita el movimiento de un derviche o bailarina, consonando a las personas de buena voluntad que comparten las ideas del FOTT.